UCN patenta tecnología para generar algas con potencial de restaurar ecosistemas marinos y mayor capacidad productiva

Macro algas quiméricas DITT UCN

 

INAPI concedió a la casa de estudios la patente que describe la metodología para la producción de “macroalgas quiméricas”, con lo que preparan el camino para pasar a una siguiente etapa de transferir este desarrollo a la sociedad.

Interesantes caminos para aplicar una tecnología creada en Chile, que podría ayudar a reconstruir el ecosistema marino y proveer de un nuevo tipo de alga con relevantes ventajas comerciales, visualiza la UCN tras el reciente patentamiento de una tecnología acuícola.

La Universidad Católica del Norte obtuvo esta patente de invención en cotitularidad con la Universidad de Chile (UCh) y la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC), la cual fue concedida en Chile por el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (INAPI).

Soluciones basadas en la naturaleza: ¿en qué consiste este desarrollo?

Según explica la Dra. Fadia Tala, investigadora asociada del Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico en Algas y Otros Recursos Biológicos (CIDTA-UCN), esta tecnología se encuentra basada en el quimerismo, que es “cuando se unen distintos individuos que tienen distinta información genética; algo que puede ocurrir entre las mismas o diferentes especies. Entonces, al unirse -en este caso en una misma especie- esta nueva entidad es mucho más resistente a los cambios del medioambiente y puede responder mucho mejor -por ejemplo- a los cambios de temperatura, tiene mejores tasas de crecimiento y puede tener mejor capacidad reproductiva”.

 

La Dra. Fadia Tala es investigadora del CIDTA de la UCN y una de las colaboradoras del método patentado. Con el apoyo de la Dirección de Innovación y Transferencia Tecnológica, se llevarán a cabo las estrategias necesarias para que este conocimiento sea aplicado en Chile y otros países.

Según agrega Fadia Tala, el quimerismo es algo que se da en la naturaleza, e incluso en algunas algas pardas se puede encontrar hasta un 60% de algas que se podrían catalogar como quiméricas, con lo que se aprovechan las virtudes de estos organismos.

“Nosotros estamos llevando a cabo el quimerismo con macroalgas pardas que tienen importancia económica. Lo que hacemos es que en el laboratorio inducimos a que estos organismos independientes se unan y crezcan juntos; y ocurre lo que se conoce como la fusión. Lo que describe la patente es la técnica para producir estas algas quiméricas, con la finalidad de repoblar y de volver a incorporarlas en el ambiente natural”, explica la investigadora de la UCN.

Estos desarrollos tecnológicos pueden ser aplicados como soluciones basadas en la naturaleza para mitigar el cambio climático, según expresa la Dra Tala. “Cuando tratamos de manera general de restaurar una población que ha sido afectada o disminuida por explotación, por ejemplo, tú restauras los servicios ecosistémicos que entregan estas especies; que forman hábitat, son alimentos para otros organismos y capturan CO2, uno de los gases que provoca el provoca el efecto invernadero así como la acidificación de los océanos”. Por ello, la propuesta de continuidad de este proyecto es “incorporar estas algas a las poblaciones, ya que son algas que tienen una mayor tasa fotosintética, que quiere decir que están capturando a una mayor velocidad el dióxido de carbono y transformándolo en biomasa; y eso puede contribuir en una medida a mitigar el cambio climático. El desafío actual es cuantíficar el aporte de estas macroalgas”, agrega.

Aplicación de la tecnología

Según cuenta la directora de innovación y transferencia tecnológica de la UCN, Jadranka Rendic, tras haber obtenido esta patente de invención en Chile, “el desafío es buscar los mecanismos para que la tecnología genere impacto, para lo cual seguiremos apoyando todas las etapas que sean necesarias para posicionarla en el mercado”.

En ese contexto, la Dra. Tala destaca el apoyo de la Dirección de Innovación y Transferencia Tecnológica en el proceso de patentamiento. “Ha sido y es crucial, porque como investigadores desconocemos todas las etapas que conlleva proteger los resultados de actividades de I+D aplicada en una patente, lo que puede tomar varios años”, dijo.

Respecto al próximo desafío de transferencia tecnológica, se visualizan al menos dos caminos. Uno de ellos tiene que ver con su aplicación para la restauración del ecosistema marino, para que éste pueda volver a entregar sus servicios naturales y mejorar actividades productivas como la pesca, debido a la destrucción del hábitat. En este sentido, las algas pudiesen ser transferidas a pescadores locales o a la acuicultura de menor escala, con el fin de mejorar los ecosistemas del borde costero. El otro camino, en tanto, tiene que ver con la producción de las macroalgas, que pueden ser incorporadas en cultivos comerciales. Según agrega la Dra Tala, “contando con variedades que crecen más rápido, entonces las puedes cosechar antes para -por ejemplo- extraer algún compuesto, u otro tipo de utilidad que se les pueda dar”.

Finalmente, la estrategia es poder llevar esta tecnología al extranjero, para lo que se han presentado solicitudes de patente en Perú y en Europa, con lo que se busca aterrizar con este desarrollo en países con un alto interés en la industria acuícola y en el repoblamiento con macroalgas.

Proceso de investigación

El resultado de investigación de esta tecnología ha sido protegido a través de una solicitud de patente de invención, que fue presentada en Chile (N° de solicitud: 201701827), recientemente concedida, Perú (N° de solicitud: 2622-2019) y la European Patent Office (EPO) (N° de solicitud: EP18831567), entidad a cargo cuando se requiere la protección tecnológica en algún país del continente europeo.

Respecto a los inventores de la tecnología, si bien se ha investigado hace años sobre quimerismo en macroalgas, principalmente por parte de la Dra. Alejandra González, académica del Departamento de Ciencias Ecológicas (UCh) y el Dr. Bernabé Santelices, académico del Departamento de Ecología (PUC), el trabajo de la patente se gestó en el marco del proyecto FONDEF ID17I10080, con la participación de la Dra. Fadia Tala y el Dr. Julio Vásquez, ambos académicos del Departamento de Biología Marina e investigadores asociados del Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico en Algas y Otros Recursos Biológicos (CIDTA-UCN), Sede Coquimbo, del cual la Dra. Tala también es directora.

Ahora, la continuidad de la investigación se efectuará en el marco del proyecto FONDEF ID20I10167, proponiendo el uso de algas quiméricas como una solución basada en la naturaleza para mitigar el cambio climático.